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Diseñan un sistema para inocular desde el aire un biocida y erradicar los nidos de la especie invasora

Esta vez la guerra tendrá lugar en las alturas. La batalla entre drones y avispas será en pleno vuelo. La alta tecnología que ya emplean las grandes potencias en la carrera armamentística podría ser utilizada este año por primera vez para frenar el avance de la ‘Vespa velutina’, el avispón asiático que desde hace años mantiene en jaque a los apicultores de media Europa, incluidos a los vascos. Una empresa de Urretxu, Goidron, ha creado un sistema que permite la destrucción de nidos mediante la utilización de estas ligeras aeronaves. El arma letal que emplean es un biocida que, mediante un sofisticado sistema, inoculan en los avisperos, sin que entrañe riesgo alguno para los seres humanos.

Los creadores de la criatura son Gurutz Inza y Carlos Madrazo. Con un amplia experiencia en el sector de la construcción y aficionados a los drones, vienen trabajando en este proyecto desde hace año y medio. «En un principio empezamos por ver qué utilidad podíamos obtener con esta tecnología primero en nuestro ámbito laboral, así como en la localización de grietas, obtención de imágenes de edificios y otras actividades propias de nuestro sector. Pero al mismo tiempo, barajamos la posibilidad de que podía ser útil en otros campos, entre ellos para combatir a esta especie invasora que tanto daño está causando a las abejas», explica Javier Madrazo. Con la idea a vueltas, faltaba por desarrollar el proyecto. Casi nada. Equipados con un dron de ocho hélices, de poco más de cinco kilos de peso, pero capaz de elevarse con diez, comenzaron a diseñar lo que lleva camino de convertirse en el enemigo número uno de las avispas asiáticas. «Al comienzo pensamos diseñar un sistema que nos permitiera aplicar poliuretano al nido, pero resultaba difícil cubrirlo en su totalidad. Siempre quedaba alguna zona al descubierto. Luego pretendimos aplicar nitrógeno líquido, pero finalmente nos decantamos por seguir el protocolo establecido por las autoridades autonómicas y usar el producto que actualmente se emplea», asegura Carlos Madrazo.

De esta forma, dotaron a la aeronave de un depósito para transportar cuatro litros de biocida. Se trata del mismo compuesto que usan los bomberos y los equipos que combaten esta misma especie mediante el uso de las pértigas que clavan también en los avisperos.

Además, diseñaron un conducto de fibra de carbono de tres metros de longitud, como si de un enorme aguijón se tratase. Un extremo de este elemento está conectado al depósito y el otro, el más delgado, cuenta con diversos orificios por los que una vez se inserta en el avispero fluye el veneno a chorro.

Las primeras pruebas realizadas demostraron la idoneidad del sistema. Al comienzo, el principal problema fue lograr la estabilidad del dron, pero una vez superada esta adversidad, se ha demostrado que se trata de un arma valiosa. «Venimos haciendo pruebas desde el mes de febrero con nidos vacíos y hasta el momento la experiencia han sido altamente positiva», señala Carlos Madrazo.

Dos cámaras

El dron está equipado con una cámara ubicada a unos veinticinco centímetros de la punta de la pértiga. «Esta es la que nos da la imagen precisa para que el operador pueda atacar el nido. Luego, cuenta con otra que es la que nos permite efectuar el vuelo de aproximación hasta el avispero», señala Madrazo.

Al objeto de lograr una mayor efectividad, el pinchazo ha de efectuarse en la zona media del avispero. «En la parte superior no podemos hacerlo ya que es la más dura pues es la que sostiene el nido».

Tras el ‘aguijonazo’, en los posteriores quince segundos «vaciamos cerca de 500 centímetros cúbicos que son suficientes para acabar con la población de avispas que hay en el nido. Seguido, hacemos que el dron vuele de regreso. En condiciones normales ocho minutos bastan para llevar a cabo toda la maniobra».

Los creadores aseguran que este novedoso sistema no pretende ser un sustitutivo de otros programas que actualmente desarrollan bomberos y voluntarios. «Serviría para combatir aquellos avisperos a los que los anteriores colectivos no pueden llegar de ninguna de las maneras. Es una alternativa para todos aquellos nidos que están en zonas inaccesibles. Además, con nuestro método evitamos la destrucción de los avisperos mediante escopetazos que, según nos han comentado, se ha demostrado que no siempre es eficaz».

Estos drones resultan especialmente apropiados para la aniquilación de los nidos que se hallan más expuestos. «Lo más complicado de toda la maniobra suele ser la aproximación. Aun cuando el aparato dispone de una pértiga de tres metros de longitud, hemos de tener precaución con las ramas que rodean el nido, ya que si una de la hélices las toca alguna podría dañarse».

Tres días de efectividad

La efectividad del biocida se mantiene aproximadamente durante tres días, «aunque se puede decir que el avispero queda neutralizado en apenas unas horas. Los individuos que en ese momento se hallaban en el exterior, a su regreso entran y mueren porque el producto aun se mantiene activo».

En la actualidad, el equipo de Goidron trabaja en el desarrollo de un mecanismo que permita modificar la posición de la pértiga, «de manera que podamos atacar el nido también desde arriba hacia abajo. Cuando lo consigamos, la maniobra será más fácil de ejecutar», señalan.

Pero el dron no solo vale para frenar el avance de las avispas. «De la misma forma que acoplamos esta pértiga, podemos disponer de un elemento transversal que sirve para fumigar en vuelos rasantes viñedos, como por ejemplo los de txakoli».

También se puede emplear contra la procesionaria. Además, aseguran sus inventores, las fumigaciones serían mucho más selectivas. «Imaginemos que un ayuntamiento tiene una plaga en unas palmeras. Nosotros podríamos erradicarla con el dron. El inconveniente es que la mayor parte de estas especies arbóreas se hallan dentro de núcleos urbanos y la actual normativa impide volar en áreas habitadas. Lógicamente, hemos de respetar la ley en vigor que impide maniobrar en áreas con población y cercanas a los aeropuertos. Además, no podemos elevarlos más de 120 metros y exceder los 500 de distancia. No obstante, parece que hay nuevo proyecto que regularía este tipo de situaciones».

Precisamente Jorge Capdequi, experimentado piloto e instructor de vuelo, así como profesor en el manejo de drones, señala que se prevé que la futura ley sea menos restrictiva con los profesionales titulados y más rigurosa con quienes emplean los drones como ocio y tienen menos preparación.

Capdequi destaca del diseño creado por Inza y Madrazo, que precisamente han sido alumnos suyos en el manejo de drones, «la gran estabilidad que ofrece en vuelo».

21 October, 2019